Con lo rápido que avanza la inteligencia artificial, es normal que estemos pensando en el desplazamiento inminente de la gran mayoría de las profesiones.
Elon Musk mencionó recientemente que falta poco para que los agentes de tecnología reemplacen cualquier trabajo realizado frente a un computador. Según sus estimaciones, los empleos de pantalla podrían desaparecer en un periodo de tres a cinco años. "AI is going to take those jobs like lightning", decía Elon en un podcast recientemente con respecto a los trabajos de escritorio. Es posible que nos queden unos 3 o 5 años antes de que eso pase.
Así que, mientras tanto, desde Goodman nos formulamos una pregunta: ¿Qué profesión será la que más tarde en ser reemplazada y sirva, además, para agregar la mayor cantidad de valor mientras sea posible? Después de mucho pensarlo, el contador salió como candidato principal. Estas son nuestras razones:
1. Todas las empresas necesitan un contador
Y no solamente porque es necesario para entender qué está pasando y para evitar que el barco se estrelle gracias al desorden y la falta de visibilidad... Es necesario porque necesitas seguir pagando impuestos y tener Estados Financieros (EEFF) firmados por un contador para tener existencia en el sistema financiero.
2. El contador ayudado por IA puede hacer tu trabajo, pero tú no el de él
Piensa en lo complicado de un trabajo de operaciones, comercial, expansión o gestión humana; la gran mayoría de esas tareas las podrá hacer la máquina. El tema con el contador es que, desde el diseño de la contabilidad, se le da forma a la empresa completa. Es la contabilidad el lenguaje por medio del cual se puede estructurar una empresa y plasmar el modelo de negocio.
Todas las aplicaciones usadas en una empresa derivan finalmente en un asiento contable o en un estado financiero; aquello que le da a la empresa su existencia en el sistema. En otras palabras: todo termina pasando por el contador, ninguna empresa se salva.
3. La contabilidad es el lenguaje más hablado del mundo
¿Pensabas que era el mandarín? Todas las empresas del mundo se miden por ingresos, egresos, activos, pasivos y patrimonio. Todos entendemos el concepto de flujo de caja. La lectura de una empresa por medio de EEFF es y será, por ahora, la forma de gestionar negocios e incluso de comunicarnos con la máquina. La instrucción al agente de IA que administra empresas será: "eleva los ingresos a $X$ con una rentabilidad de $Y$". Para eso, tendrá que comprar activos, adquirir pasivos, etc. La contabilidad, así como el lenguaje, prevalece.
Es por esto que es una disciplina y un área de la empresa que se posiciona como un ancla para comenzar a absorber las demás áreas y ser el artífice de la nueva generación de empresas multiservicio bien estructuradas.
4. Los nuevos "sombreros" del contador: del cumplimiento al performance
El nuevo contador debe producir EEFF que estén conectados con la operación. No puede simplemente esperar a que le pasen toda la información para luego, de forma aislada, hacer el cierre contable y entregar resultados el día 15 del mes siguiente, obligando a que la fuerza comercial y operativa gestione sus propios reportes para llevar el negocio.
El contador, con las herramientas correctas, puede ser perfectamente la cabeza de performance y estrategia numérica. Ya no basta con llevar los libros al día o presentar informes tributarios a tiempo. Con herramientas como Odoo, donde la contabilidad convive con el CRM, la gestión de proyectos y los flujos comerciales, el contador tiene visibilidad de toda la operación. Es el usuario principal del sistema, pues la contabilidad funciona como un núcleo integrador que permea todos los procesos de la compañía.
Una pregunta inevitable
¿Por qué limitar al contador solo a los estados financieros si puede analizar todo el funnel de negocio? Hoy, el contador tiene acceso y responsabilidad potencial sobre:
- Métricas de rentabilidad por canal o proyecto.
- Seguimiento de leads y conversiones.
- Eficiencia operativa.
- Análisis de flujos de caja proyectados en tiempo real.
- Indicadores de desempeño de equipos y procesos.
Desde Goodman, creemos que el contador del futuro será un profesional híbrido: especialista en contabilidad, sí, pero también en tecnología, automatización y performance. Un rol más estratégico, menos operativo y mucho más conectado con el corazón del negocio.