Con lo rápido que avanza la IA, es normal pensar en el reemplazo de muchas profesiones. Pero hay otra historia, más optimista, que casi nadie está contando.
La unión de las partes rinde más que la suma de cada parte por separado. Una empresa con un software bien implementado y todos sus flujos integrados es fuerte. Una empresa que usa IA para agregar valor y multiplicar su producción también lo es. La que une las dos cosas juega en otra liga.
En esa empresa la IA no solo da visibilidad, también ejecuta. Si entra una llamada, anota la minuta en el CRM. Si se envía un correo, queda registrado en el tablero comercial. Si hay que buscar un experto, abre el proceso de reclutamiento y lo documenta. Si falta un producto, lo crea en inventario y lo publica en la web. Atiende tickets, entra a llamadas cuando se lo piden, emite los estados financieros cada mes, paga la nómina y reporta a la DIAN.
Imagina ese sistema completo: procesos documentados, producto bien empaquetado, publicaciones calendarizadas y contenido que no parece escrito por una máquina. A ese conjunto le llamamos, entre nosotros, una empresa Vegito, por aquello de la fusión que vale más que sus partes.
A ese sistema solo le falta una cosa: un ser humano. Alguien que represente la existencia humana de la empresa, que sea el responsable legal, que ponga la chispa creativa inicial y que le dé buen uso a la herramienta. Las empresas con más de una persona existirán porque sus dueños quieren trabajar juntos, no porque lo necesiten para operar.
Esta es una invitación a crear empresa, y a hacerlo desde el inicio con las mejores herramientas. La unión de un humano, una IA y un software bien montado alcanza para construir el siguiente gran negocio.
Cuando existan millones de empresas así, cada uno atenderá a quien quiera trabajar con él. El marketing dejará de ser un anuncio y pasará a ser una persona con la que los demás quieren interactuar. Por eso conviene cultivar la marca personal desde ya, y ejercitar el músculo de mostrarse al mundo. Tenemos más simpatizantes de los que creemos.